Universo Centro, Septiembre 2017
‘Siento una intriga desmedida por algunas aves criadas en aislamiento, por los perros mansos y otros aulladores, por los mamíferos marinos que a veces se enamoran de los humanos. Si yo fuera una foca, un ave, un perro, los humanos me causarían desprecio, con sus olores fétidos conocidos por cualquiera que se atreva a escamotear entre sus pies, con sus maneras arrogantes de especie dominante. Los humanos, arrojando maní a los animales en los zoológicos, sus crías indefensas y al tiempo atrevidas, de desproporcionadas cabezas colgantes, congestionadas, rojas, gritonas, plétoras de helado, indigestadas y estúpidas’…
https://www.universocentro.com/NUMERO90/Amoresbestiales.aspx

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